Trabajadores de la crisis sin crisis

Me hago una pregunta ¿Es el trabajador de la Pyme un valor creciente para que estas pequeñas empresas salgan airosas de la situación económica actual?

La crisis ha dejado bajo mínimo muchas empresas. Pymes que han tenido que reducir sus plantillas a tamaños mínimos. Trabajadores que han tenido que poner en valor su creatividad, versatilidad y capacidad de aprendizaje para poder asegurar que pese a las dificultades, sus empresas siguen ofreciendo sus productos y servicios con los mismos niveles de calidad.

La reducción de plantillas no ha ido siempre de la mano de una reducción de la productividad. Las empresas siguen vendiendo, continúan ofreciendo productos y servicios al público final. ¿Cómo conseguir que el producto o servicio sea óptimo?

La solución está en lograr lo mismo con menos y ahí entran en juego los valores que cada uno  pueda aportar a su trabajo. Asumir funciones que hasta ahora nos eran ajenas y de las que por consecuencia tenemos poco conocimiento no es sinónimo de que no podamos desarrollarlas o que no podamos aprender a realizarlas. Si bien es cierto que ahora mismo representan un esfuerzo adicional a nuestro trabajo, también es verdad que todo el conocimiento y la práctica que adquiramos nos harán más valiosos como trabajadores y nos aportarán una mayor capacidad de trabajo. En este punto ¿Cuánta más capacidad de adaptación, a mayor versatilidad, mejor trabajador? ¿Es la capacidad de adaptación, en este caso a las condiciones adversas del trabajo, la capacidad más valorable en un trabajador?

No debemos olvidar que para que este marco sea posible entran en juego inevitablemente los empresarios y/o jefes. Potenciar la “capacidad de adaptación” y motivar al personal dependen únicamente de quien esté al mando del equipo que debe convertirse en un autentico líder comprometido con su empresa. La implicación del “jefe” es decisiva para la motivación de los trabajadores y necesaria si pretendemos integrarlos en todas las actividades de la empresa.

La conclusión está clara: los trabajadores de las pequeñas y medianas empresas son uno de los activos más importantes y en muchos casos la clave para asegurar que en tiempos difíciles nuestros productos y servicios no pierden Calidad.